top of page

Manos Llenas


ree

En un informe de Barna, Why Giving Is Good, el tercer volumen de la serie The State of Generosity creada en colaboración con Gloo y un colectivo de socios, exploran lo que lleva a los cristianos estadounidenses a practicar la generosidad en sus vidas. En síntesis, el estudio realizado del 12 al 19 de noviembre del 2021 afirma que el 65% de los cristianos son conscientes de haber sido bendecidos por la generosidad de alguien y ahora, están motivados para modelar la generosidad para con los demás. Una conclusión acorde al principio bíblico, dan por gracia al ser conscientes de la gracia que también han recibido.


La reciprocidad no es simple altruismo social, sino que está profundamente alineada con la visión bíblica. Como creyentes hemos recibido la gracia de Dios, hemos sido bendecidos por la Iglesia, y como efecto colateral, nos impulsa a compartir lo recibido. Por ende, ayudar no es solo un acto social o moral, sino una respuesta teológica.



Todos hemos recibido 

Vivir conscientes de que somos beneficiarios de la gracia de Dios nos lleva a una actitud de humildad y gratitud. A la luz de esa verdad, ayudar a otros no es simplemente dar algo, es devolver parte de lo que Dios nos ha confiado. Y lo hacemos no por obligación legalista, sino porque somos deudores de su gracia, no solo en lo espiritual, sino en lo cotidiano: tiempo, recursos, compasión, misericordia.


El estudio de Barna confirma que muchos cristianos afirman haber sido enseñados sobre la generosidad: el 79 % de los cristianos practicantes dicen que alguien les enseñó qué significa ser generosos. Esa enseñanza muchas veces parte de la experiencia, por lo que la gracia recibida se convierte en la semilla que produce una generación de dadores, y nos lleva a una realidad de “gracia sobre gracia”.



Jesús es el modelo

Jesús es más que un maestro moral: es la encarnación del amor de Dios, el modelo perfecto de servicio, sacrificio y misericordia. En los evangelios vemos cómo Jesús se conmovía por los necesitados, tocaba leprosos, alimentó a los hambrientos, perdonó a los pecadores y compartió la vida con quienes eran socialmente despreciados.


Jesús no dio desde la abundancia sin costo como tantos “altruistas” de la esfera artística que, utilizan las donaciones caritativas como una estrategia legal para reducir su carga contributiva. Jesús dio desde su identidad, desde su sacrificio, entregando hasta su vida. Y esa entrega por amor debe marcarnos a nosotros sus seguidores. Para el cristiano, seguir a Cristo es comunión y conformación a él. Por eso el Espíritu Santo forma en nosotros el carácter de Cristo, para que como él, entre tantas otras cosas, también seamos bondadosos.


Dios no solo hace cosas buenas, sino que él mismo es la fuente y el estándar de todo lo que es bueno. Los atributos de Dios se dividen en dos partes: incomunicables y comunicables. Los incomunicables solo Dios los posee, como: omnipresencia, omnisciencia, omnipotencia, inmutabilidad, aseidad, etc. Los comunicables son aquellos que ha compartido con los humanos creados a su imagen, como: amor, misericordia, sabiduría, etc. 


La bondad de Dios es un atributo comunicable. Dios es dador, es inherentemente generoso. Cuando damos, participamos de esa imagen divina, reflejando su carácter. Cuando el Espíritu Santo transforma nuestro corazón, también transforma nuestra manera de relacionarnos con los demás. La bondad espiritual no es solo un sentimiento, sino una disposición a buscar el bien del prójimo. Un creyente lleno del Espíritu Santo se ve impulsado de manera natural a compartir, servir y ayudar, no para ganar méritos, sino porque la vida de Cristo fluye en él. Dar se convierte en una expresión visible de la obra interna del Espíritu: un acto donde la gracia recibida se convierte en gracia ofrecida.



No te quedes con las manos llenas

Si hemos recibido gracia, misericordia, provisión, perdón.. todo eso es motivo para dar. Que no solo se quede en gratitud mental, sino que se concrete en acción: servir, dar, acompañar, ayudar. Que nuestras Iglesias se conviertan en refugios de generosidad y que nuestras manos manifiesten la gracia que hemos recibido, para que sea evidente el rostro de Cristo en cada acto de amor.


Te invito hoy a mirar tu vida y tus recursos, no con mentalidad de “lo mío”, sino de: “¿cómo puedo usar lo que Dios me dio para bendecir a otros?”. Sirve, da, ama. Porque en ese dar encontrarás una satisfacción que no se compara con nada, y honrarás al Dios que por pura gracia primero te dio a ti.



Bibliografía:


Comentarios


LEGADO

Thanks for submitting!

bottom of page