Agradecido por Su Gracia
- Charlie Caraballo
- hace 9 horas
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1 Corintios 1:4 Siempre doy gracias a mi Dios por ustedes, por la gracia que Dios ha derramado sobre ustedes por medio de Cristo Jesús. (DHH94I)
Hay palabras que pesan más que otras. Algunas se escuchan ligeras, pero cargan un mundo entero. Una de ellas es “gracia”. La otra es “gratitud”. Y cuando ambas convergen, nace una vida transformada. En el Día de Acción de Gracias, estas dos palabras se convierten en una invitación: mirar hacia atrás con gratitud y hacia arriba con asombro, sabiendo que todo lo que somos y todo lo que tenemos es producto de su gracia.
Se dice que en el lago Michigan, una noche de gran tormenta, un barco chocó con un barco de pasajeros más o menos a dos kilómetros del pueblo de Winnetka, Illinois. De los 393 pasajeros, 279 se ahogaron. Fue un gran desastre. Un hombre llamado Edward Spencer, al ver el desastre, se metió en el lago y trató de ayudar y salvar a algunos pasajeros. Uno por uno los trajo a la playa, regresando otra vez por uno más.
En total Edward Spencer pudo salvar a 17 personas. Desgraciadamente, en el transcurso de este acto de heroísmo, cayó Edward de cansancio. Los nervios en sus piernas eran tan dañados por el esfuerzo que hizo que nunca más volvió a andar. De ahí en adelante se quedó paralítico, prisionero de por vida sobre su silla de ruedas.
En su cumpleaños de los 18 años, alguien le pidió relatar su experiencia y contar lo que más le impresionó de esa noche. Edward respondió, "Ni una sola persona de los 17 que salvé regresó para darme las gracias. Es imposible escuchar esa historia sin recordar cuántas veces Dios nos ha sacado del naufragio… y aun así seguimos adelante sin volver para agradecer.
La gratitud de Pablo: un corazón que reconoce la gracia
En su carta a los corintios, Pablo abre con una declaración que revela la esencia del evangelio: Siempre doy gracias a mi Dios por ustedes, por la gracia que Dios ha derramado sobre ustedes por medio de Cristo Jesús. (1 Co. 1:4)
Este versículo puede parecer sencillo, pero es teológicamente profundo. Pablo une dos realidades inseparables:
Acción de gracias (eucharisteō)
Gracia (charis)
Curiosamente, ambas palabras comparten la misma raíz en griego: char. La gratitud auténtica nace de quien ha visto la gracia. Pablo agradece a Dios por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús. Todo lo bueno que los cristianos corintios tienen de parte de Dios vino a ellos por gracia.
El efecto de la gracia en la vida de los cristianos corintios era hacerlos enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia. Los corintios eran una iglesia “rica”, no solo materialmente, sino también en su hablar y conocimiento de Jesús (en toda palabra y en toda ciencia. . . el testimonio acerca de Cristo), en su abundancia de los dones (nada os falta en ningún don), y viviendo en anticipación de la venida de Jesús.
La obra de Dios en los corintios podía ser vista por lo que decían, lo que aprendían, por un elemento sobrenatural en sus vidas, y por su expectante anticipación del regreso de Jesús. Cuando pablo miraba a la iglesia de Corinto, él podía decir: “Esta gente proclama a Jesús, ellos conocen de Jesús, hay dones sobrenaturales de Dios entre ellos, y están emocionados por el regreso de Jesús.” Cualquier problema que tuvieran ellos, ¡hay puntos fuertes muy impresionantes! ¿Puede decirse todo esto de muchas iglesias hoy en día? Podemos estar orgullosos de no tener los problemas de los corintios, pero ¿tenemos sus puntos buenos?
Sin embargo, estos aspectos positivos no eran un gran crédito a los cristianos corintios en sí. No eran logros espirituales de los corintios, sino la obra de la gracia de Dios en ellos
David Guzik, Enduring Word Comentario, 1 Corintios 1:4
Esto nos recuerda que la gratitud no brota de la perfección, sino de la conciencia espiritual. La iglesia de Corinto no era ejemplar, pero era amada. Y Pablo responde a esa gracia con gratitud.
Doy gracias
La palabra eucharistó no se queda en un simple “sentirme agradecido”. Semánticamente, apunta a una acción reflexiva y verbal que nace del reconocimiento consciente de un beneficio recibido. No es sentimiento pasivo: es respuesta activa. En el griego, la estructura del verbo implica una actitud continua, no un simple acto puntual. Habla de reconocer públicamente que la fuente del bien recibido está fuera de uno mismo. La semántica del término une la memoria, la confesión y la adoración. Es prácticamente confesar con mis palabras la bondad que he recibido; reconozco a Aquel que causó el bien en mi vida; respondo abiertamente al favor recibido.
Gracia
Charis es una palabra rica que integra belleza, favor y regalo inmerecido en un solo concepto. Semánticamente, describe un acto que fluye desde la bondad del dador, no desde el mérito del receptor. La palabra tiene una dinámica interna: parte de la generosidad divina y termina en la transformación humana.
En el griego clásico, charis también implicaba atractivo, favor real y disposición bondadosa, por lo que su semántica comunica la idea de: un regalo bello, generoso, atractivo y desbordante que fluye desde el corazón del dador para dar vida al receptor.
En hebreo, ḥen añade aún más fuerza a esta idea. Su semántica muestra un movimiento vertical: Un superior que inclina su rostro hacia un inferior, un rey que muestra aceptación, una compasión que se otorga libremente y favor que levanta, sostiene y afirma.
La gracia es mucha más que un regalo no merecido, sino la máxima condecoración que el rey daba a un soldado que había sido héroe en la batalla, compartiendo la vida con Él. La gracia es que Dios comparte su vida con el creyente en Cristo Jesús. (paráfrasis del Diccionario TCB). Cristo mismo, su cruz, su sangre, su resurrección y su vida impartida al creyente por medio del Espíritu Santo son el cauce definitivo por donde fluye la gracia.
Agradecido
Del latín gratus, describe un estado interior que reconoce activamente un beneficio recibido. Ser agradecido implica recordar correctamente. La ingratitud es olvido; la gratitud es memoria viva. El agradecido: Reconoce la fuente del bien, lleva una memoria activa del favor, responde con honor, humildad y reconocimiento. El “estar agradecido” no es emocional, sino relacional: Afirmo con mi vida que sé de dónde vino el bien que tengo y honro al dador con mi respuesta. En otras palabras: La gracia es el movimiento descendente de Dios hacia mí; la gratitud es el movimiento ascendente de mi corazón hacia Él.

En Acción de Gracias
Este día nos invita a lo que los 17 rescatados no hicieron: volver.
Doy gracias por la vida, pero Cristo murió por amor y su gracia me alcanzó para darme vida eterna.
Doy gracias por lo que tenemos, pero no fuese posible sino fuera por su gracia.
Soy agradecido por la familia que tengo, pero por su gracia inmerecida me adoptó, me escogió y me hizo su hijo. (Romanos 8:15).
Acción de Gracias es mucho más que una mesa llena: es un corazón que reconoce que todo lo que soy se lo debo a Cristo. La gratitud es la memoria viva de la gracia Tal vez este año debamos detenernos y decir: Señor, no quiero ser como los 17 que nunca regresaron. Quiero volver, quiero agradecerte, quiero reconocer de dónde me sacaste y hasta dónde me has llevado. Porque la gracia es el regalo y la gratitud es la respuesta. Y en este día, más que pavo, más que tradición, más que mesa, celebramos a Aquel que se lanzó a aguas más profundas que el lago Michigan y entregó más que sus piernas… entregó su vida para darnos vida eterna.
Bibliografía
° Guzik, David. Comentario Bíblico Enduring Word: 1 Corintios 1:4. Enduring Word Ministries.
° La Biblia: Dios Habla Hoy, edición 1994 (DHH94I). Sociedades Bíblicas Unidas, 1994.

